Con tenedor

Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete y ocho. Y seguir. Siempre los impares con el pie izquierdo y los pares con el derecho. Seguir todo el camino de la casa al colegio, del colegio a la casa, hasta llegar a la perfección del sesenta y cuatro, y vuelta a empezar.    ¿Por qué hasta…

La tribu perdida

Los perdidos se sientan, uno junto al otro, de cara hacia la línea del tren. Antes de salir, se paran el pelo con la mezcla de una barra de jabón nadando en el agua de un plato hondo. Se van pasando la caja que adentro trae una bolsa metálica que adentro trae algo que parece…

El informático

Siempre lleva una mochila llena de ladrillos y cobre. Guarda un libro de chistes que jura que son graciosos. Duerme siesta cada vez que puede, en el metro, en la casa y en el auto cuando lo echan. Su casa está adornada con plástico, metal, conectores, cables y máquinas negras llena de luces. Sin embargo,…

Empresario promedio

Cada cuatro años tiene que dejar la isla para elegir al presidente. Deseando no llamar la atención, llega temprano al local con terno y tres guardias (ninguno vota). En el camino les da dinero a los que pasan para que no le roben.  Entra a la urna y se rasca la cabeza tratando de recordar…

La Miss

La conoce todo el mundo, pero ella no conoce a nadie. Llega quince minutos después del tiempo, ella manda. Con ánimo cuenta las historias de tus antepasados, se burla de ellos y tú te ríes, pero en el fondo sabes que eres igual a ellos. Tiene dos miradas: una para ti y otra para el…

Adultez

Le dan ganas de abrir los brazos en cruz cuando la explanada de La Moneda le da permiso al viento. Pero le da miedo hacer el ridículo. En vez de eso, aumenta su configuración de seriedad adulta y trata de ignorar a los tarotistas de la vereda. M.C.

Oveja libre

Le gusta caminar en bajada, desde Plaza Italia hasta Estación Central. Siempre por la vereda norte de la Alameda. Su bajada favorita empieza en Victoria Subercaseaux y termina en Miraflores. Después de mirar al cielo y encontrar las flores rojas de diciembre, esquiva a las gitanas, pasa a las parejas de turistas perdidos, y da…

Madame Serena

Ninguna persona destacaba más entre las oscuras calles de la ciudad que Madame Serena. No era su alta y esbelta figura, bastante extraña para su edad, ni sus marcadas facciones las que le daban un aire de seriedad; tampoco la altiva mirada que recorría cada detalle del ser que se atrevía a pasar al lado…

Tres

Sólo le habla cuando necesita un enchufe para cargar uno de sus juguetes. Nunca ha limpiado el baño. Cada vez que llega a la casa, esparce sus cosas marcando un terreno que no le importa. Después de ducharse deja un dibujo ininteligible en el espejo grande, que casi siempre termina convirtiéndose en la cara de…