Hitler tenía razón

Estaba almorzando en el casino (mi oficina) junto con otras cuatro personas, todas sentadas sobre dos mesas largas separadas por un biombo. Yo hice espacio en mi puesto de trabajo para una compañera. Las otras tres personas estaban del otro lado del biombo. La conversación fluyó con bastante facilidad y relajo, varias carcajadas salieron disparadas,…

Racismo cotidiano

Mi puesto de trabajo está en el casino del piso 13: un largo con dos mesas, las que están divididas por un biombo; detrás de éste está mi escritorio. Las conversaciones que las personas traen a la cocina cuando vienen a servirse algo son mi mayor distracción, de hecho, se escuchan las cosas más entretenidas…

Todavía sin cuarto propio*

Vivimos en una sociedad orientada al trabajo, a la producción y el consumo; una sociedad en la que la presencia de la actividad literaria parece incoherente y anómala. La reacción social usual al confesar que se tiene una ocupación ligada a la literatura es, por un lado, el comentario sobre lo posiblemente agradable de tal ocupación (“¿Escribes? ¿Estudias…

Crítica libre a la primera mitad de la trilogía erótica de E. L. James (O por qué las cincuenta sombras son más peligrosas de lo que parecen)

Opinar sin saber es muy carepalo, así que sí, es cierto, leí la trilogía hasta la mitad. Un libro y medio. No pude más. Y tengo algunas cosas que decir, para que usted esté de acuerdo o no, o al menos para que tenga un poco más claro si debería ceder a la curiosidad o seguir ignorando el fenómeno sadomasoquista literario y quedarse con la cazuela, a pesar de lo ricas y traviesas que puedan ser las sopaipillas.