Rescoldo

Me alumbras y luego lloro

Recién nacido.

Me muevo por las palmas que se queman.

 

Bajo, zigzagueando.

 

 

Un caballo color ceniza

avanza bajo la lluvia gris y opaca de una tarde que se incendia.

Leve cae el bosque, como  caspa milagrosa de algún emperador celeste.

 

 

Un potrillo sigue a su madre.

Nos observan.

Tú juegas con cien corazones de colores,

dispuestos en el suelo.

Los ordenas, los sacudes, los limpias,

los coleccionas,

los observas.

 

Absorto.

Te absorben.

Me absorbo.

Te absuelvo.

 

Me muevo por la orilla del fuego que se acerca,

bailando.

Todas las ventanas están rotas.

Los trenes pasan a gran altura.

Camino como un pingüino con una regadera.

He perdido mi pasaje.

Riego los corazones mientras te desnudas.

Me desanudo

y te dejo recostado junto al cúmulo de colores.

Me elevo con el fuego y los aviones cargados de agua

que cae.

Me alejo.

Es la última vez.

 

La última palma viaja camino al mar,

convertida en cenizas.

JP.

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