Empresario promedio

Cada cuatro años tiene que dejar la isla para elegir al presidente. Deseando no llamar la atención, llega temprano al local con terno y tres guardias (ninguno vota). En el camino les da dinero a los que pasan para que no le roben.  Entra a la urna y se rasca la cabeza tratando de recordar a nombre de quién hizo la boleta. Mientras se saca la tintura, piensa que sería más fácil si estuviera el nombre de la empresa en vez del candidato. Cuando termina, se siente con tal ánimo republicano que va la tienda y pide confort del coludido.

N.F.

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