UNO

Lo conocí antes de las bombas. Yo estaba de turno. Al letrero luminoso del motel se le había apagado una letra. Desde el mostrador se veía sólo el reflejo verde, rasguñado por las ramas del árbol de la esquina que moría cada invierno. Había un poco de bruma. En la mañana había perdido el tercer botón de la blusa, y cada vez que metía la mano al bolsillo lo sentía ahí. Sabía que en la noche iba a olvidar coserlo, y cada vez que lo tocaba trataba de dejarme un recordatorio frágil. En el café de nuevo sonaba esa banda sonora de Dickon Hinchliffe. Nunca lo vi con la misma camisa. Cuando nos bombardearon ya había borrado su número de mi teléfono, pero todavía no quiere irse de mi cabeza. Nunca cosí el boton. Al otro día en la mañana metí la mano al bolsillo y ya no estaba ahí.

M.C.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s