Río en reversa*

Vengo a despedirme. A despedirme de esta orilla. Siempre me gustó venir a esta hora. El parque está casi vacío y puedo escuchar el río que se desliza, pesado y lento, como una criatura titánica aprisionada por el cauce. Este sí que es río, me diría el Billy, si estuviera aquí conmigo. Nos reiríamos acordándonos del Mapocho o quizás ya no nos reiríamos tanto, no de eso al menos. Si el Billy estuviera aquí, echaría de menos el Mapocho. Si hubiera estado aquí todos estos años.

Esta mañana no puedo evitar el misticismo andino, que se me activó de adolescente, de tanto fumar marihuana, menos aquí, dónde todos los vestigios históricos se conservan y conviven en un solo tiempo simultáneo. El viento que golpea mi cara me parece que está cargado de rumores de todas las épocas y que aun estoy en Santiago subiendo y bajando la Alameda cada tanto, de Las Rejas a Plaza Italia, y de Plaza Italia a Las Rejas y también vivo en Maipú y en Conchalí y en el centro y en Pudahuel y en Las Violetas, frente a la Villa Japón, o cómo dijo una loca chica, que no le vio el palito a la jota: la “Villa Tapón” y se subió solita al columpio. Todavía me estoy riendo. Tal vez, aún sigo espiando por la ventana a la gorda Alfonsa, después del carrete, cuando se llevaba de a tres vedetos para la casa y le robaban todos los fines de semana, y a veces teníamos que desatarla porque la dejaban como arrollado huaso encima de la cama, antes que se pusiera redonda, inmensa y dejara los vicios. Tal vez, aun estoy estudiando y cruzo las calles apurando el paso, o arranco del guanaco y me asomo a mi balcón que daba de cara a Los Andes y maldigo el puto smog que no me dejaba verlos y salgo de noche y tiro miguelitos y hay bandos militares y de vez en cuando vuelvo borracho y voy a la disco, o quizás estoy siete años atrás, en el taller de Juan Pablo Sutherland y trato de sobrevivir a Chile, que cada vez se me hace más insoportable, más facho y también estoy en el aeropuerto, cagado de susto pero haciendo cómo si no. Todo al mismo tiempo.

Nunca salí del horroroso Chile, la frase me hace sentido, después de todo lo que he vivido acá con mi cara de chileno, mi mirada de chileno, mi habla de chileno. Vengo del encierro a conocer el mundo y el mundo ya no me parece gran cosa.  Hoy vengo a despedirme porque vuelvo, echo de menos el defecto, la imperfección, el encierro.  Agorafobia. Debe ser un tipo de agorafobia lo que estoy sintiendo. Me acuerdo de mi casa, de todas las casas en las que viví en Santiago. Nunca viví cerca de un río, allá nunca vi en la mañana, cómo ahora, parejas correr por deporte. Solo recuerdo calles sucias, papeles que corrían arrastrados por el viento y descansaban en las cunetas, dónde le gusta arrinconarse al viento latinoamericano y su barba de papeles. Aquí no. Aquí el viento trota bien afeitado.

Hoy encontré un paquete de cigarrillos. Tuve suerte, acá jamás encuentra uno algo, las calles están limpias, no hay mierda de perros, ni bolsas trémulas de viento, cómo en “Belleza Americana”, ni billeteras, ni gafas. La gente no olvida nada, por eso digo que tuve suerte, aunque sería una verdadera suerte si no hubiese dejado de fumar hace tanto tiempo. No sé por qué la guardé, costumbre sudaca supongo, no sé a quién dársela, si aquí nadie fuma. Leo, el francés, no fuma, Gabriel, el colombiano, tampoco, Amelie, la belga, solo hachís, y Tom, mi querido Tom, sólo se come las uñas. Es el alemán menos alemán que existe, o el que menos se ajusta al mito del alemán. Es un latinoamericano, un andino criado en Alemania, en cuerpo de alemán, con genes alemanes pero mentalidad, sensibilidad y calenturas morenas. Si hubieses nacido bajo el tercer reich, serías relleno de cojines -le digo- y se mata de la risa sin poder creer mi crueldad.  Se ríe como asustado, con una risa nerd que voy a echar de menos. Le gusta decir que somos pololos, le gusta la palabra pololo pero en realidad él vive enamorado de todos. Creo que su palabra favorita es Next. También fue la mía en Santiago de Chile y tuve una cama de dos plazas con un botón al lado, como en la película de Subiela. Después del polvo sólo era cosa de apretarlo, el lado ocupado por el otro se abría como una compuerta que daba al vacío y luego, se volvía a  cerrar, Next.  Pero el mecanismo se fue venciendo con los años y ya no fue tan fácil y tuve algunas historias dignas de culebrón venezolano, hasta que una mañana golpearon a mi puerta y sin previo aviso llegó el amor a pasar la cuenta. Después de haber dejado tantas cosas, tantas cagadas, tantos lugares, tantos vicios, tantas personas, lo único que quería era que no me dejaran a mí y ahí me quedé un montón de tiempo, en el mismo lugar y con la misma gente, porque confundí el miedo con el amor y el miedo paraliza, te vuelve estático cómo un muerto. La vida es movimiento, fluir constante, y si te quedas parado por miedo, te mueres. Por eso me vine pero ya no le tengo miedo a la vida, ni a Santiago, ni a la pobreza, que allá me siguió siempre, cómo un perro chico y malo mordiéndome los talones. Huí lejos de sus colmillos y hoy ya no soy tan pobre. Acá tengo un miedo nuevo, la soledad. Por eso me voy, quiero ver a mi familia, cada vez más pequeña, a mi sobrino Billy, que ama la naturaleza y tampoco fuma, chiquitito. Quiero caminar por la Alameda, plagada de papeles de Plaza Italia a la Villa Tapón y encontrarme con la Alfonsa, aunque capaz que ahora sea evangélica, quien sabe. Abrazar a mis queridos fantasmas, a mis muertos, regalar este paquete de cigarrillos y mirar cómo el Mapocho fluye, camino al mar.

J.P.

*Este relato es de autoría de Juan Pablo Pozo y forma parte de la antología de Juan Pablo Sutherland Ciudad Muda (Editorial Libros de Mentira, http://www.librosdementira.cl).

Anuncios

Un comentario Agrega el tuyo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s