Ciudad empresarial

– ¿Estás… rezando?

– Shhh… Déjame.

– ¿A quién le rezas?

– San Tiago.

– ¿Santiago? ¿La ciudad?

– No, tonto. San… Tiago, ¡el santo de los empresarios!

– Jajajaja… ¿No creerás en esas cosas? Veo que la vida de fugitivo te ha cambiado.

– Cualquier ayuda será bienvenida, después de todo, la necesitamos, necesitamos mucha.

– Dime que tienes un plan… llevamos mucho tiempo vagando por la suciedad y salvajismo de la naturaleza. Nuestro estado es… deplorable.

– Sí. Tengo uno. “Asilo Empresarial”.

– ¿Y… eso?

– Inmunidad total a los emprendedores privados que clamen por ayuda. Sea cual sea el crimen, este será perdonado. Además, se les asignará una gerencia en una empresa y cien proles a su disposición.

– ¡Maravilloso! ¿A qué empresa hago la boleta? ¿A qué cuenta transfiero?

– Calma, calma. Primero tenemos que llegar a la única ciudad en el mundo que ofrece este tipo de refugio, después tenemos que probar que somos empresarios…

– Será difícil hacerlo con nuestras chequeras húmedas…

– …y por último tenemos que demostrar qué tan buenos empresarios somos. Nos preocuparemos de las dos últimas cuando lleguemos allí.

– ¿Sabes el camino?

– Sí, tuve que estudiar mucho el “Libro” y creo que lo he resuelto. Llegar no es difícil, pero tienes que prepararte. Tendrás que leerlo también, nos interrogarán sobre sus historias, sus profecías y lo que significa para ellos.

– Por favor… incúlcame… Confío en tu plan.

– Es bastante importante que leas el libro, te haré un resumen para que no estés perdido al leerlo. Escucha con mucha atención.

– ¡Por supuesto!

– El libro cuenta la historia sobre Jesús cuando fue empresario. Empezó como un carpintero y terminó monopolizando la madera y prohibiendo cualquier otro tipo de material para construir.

– Era bastante inteligente.

– No lo dudes. Eligió doce personas, sus proletariados más cercanos, para que esparcieran su negocio de otras maneras, y así dar a conocer “La palabra del Patrón”. Sus doce proles crearon jardines infantiles, colegios y universidades en las que se hacía hincapié en la importancia del trabajo, así formaba a proletariados leales que pondrían sus labores por sobre cualquier prioridad. Además, escribió siete mandamientos, los cuales son el pilar fundamental en toda empresa, tanto para sus gerentes como para sus empleados. Finalmente, antes de elevarse hacia los cielos para vivir en la ciudad prometida, escribió un código de ética para sus proles, de esta forma, sabrían comportarse.

– ¿La ciudad prometida?

– Antes que la tierra se rebele contra la explotación y limpie su superficie, todos los gerentes, dueños y accionistas de las empresas serán elevados a los cielos para vivir una vida mejor. Así ha anunciado el Patrón. Esto es sólo una parte, tendrás que estudiar mucho, afortunadamente me tienes a mí.

– ¿Crees que no se enterarán de lo que hicimos en las otras ciudades? O ¿cómo saber si ya están enterados? Tienen órdenes de matarnos al instante…

– Descuida. El mensaje de amor del Patrón nos protegerá, todo es perdonado en esa ciudad, nosotros no seremos una excepción, no importan las atrocidades…

– Es nuestra única esperanza, ¿no?

– Así es.

– ¿Qué ciudad es esa? ¿Cuál es el nombre de la utopía?

– Santiago.

– San… Tiago, ¿como el santo?

– No, tonto. Todo junto… Santiago.

 

N.F.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s